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viernes, 1 de abril de 2011

Primer ministro de Japón podría eliminar el plan de construcción de 14 centrales nucleares en el país

El primer ministro japonés Naoto Kan ha sugerido la posibilidad de una revisión fundamental del plan gubernamental de energía nuclear.

El líder del Partido Comunista, Kazuo Shii, se reunió el jueves con el primer ministro Kan para tratar el problema de la averiada central nuclear Fukushima Uno.

Después de la reunión, el líder del partido opositor citó ante los periodistas al primer ministro Kan diciendo que la situación en Fukushima no le permite decir nada en torno al futuro de la central nuclear.

Kan habría dicho que se está haciendo todo lo posible para enfriar los reactores e impedir que sustancias radiactivas salgan al exterior, pero agregó que no se puede hablar todavía de ninguna posibilidad de estabilizar el proceso de enfriamiento.

En 2010 el gobierno había formulado un plan consistente en la construcción de al menos 14 centrales nucleares en un período de 20 años.

Según el líder del Partido Comunista, el primer ministro Kan dijo que revisará la política de energía nuclear desde el punto de vista de la seguridad, incluido el tema del combustible ya utilizado.

Agregó el primer ministro Kan que sería revisado el plan de construcción de 14 centrales, incluyendo la posibilidad de descartarlo.

Fuente NHK

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OIEA mide altos niveles radioactivos fuera de la zona de exclusión en Fukushima

El Organismo Internacional de Energía Atómica ha comunicado que niveles de radioactividad 2 veces mayores al que considera como crítico para ordenar una evacuación fueron detectados en una población situada a 40 kilómetros de la averiada central nuclear Fukushima Uno.

Tal distancia está fuera de la zona de exclusión de 20 kilómetros, así como la zona de alerta entre 20 y 30 kilómetros para la que el gobierno japonés aconseja una evacuación voluntaria.

El OIEA anunció el resultado de sus mediciones en una reunión de sus países miembros celebrada el miércoles en Viena.

El Organismo señaló que sus expertos habían medido niveles de yodo-131 y cesio-137 en tierra alrededor de la central nuclear entre el 18 y el 26 de marzo. Las mediciones en la aldea de Iitate, situada a 40 kilómetros al noroeste de la planta de Fukushima, fueron una cantidad 2 veces mayor al criterio del Organismo para ordenar una evacuación, por lo que ha aconsejado a Japón evaluar la situación con todo cuidado.

El jueves en Tokio, el secretario en jefe del Gabinete japonés, Yukio Edano, dijo a la prensa que el gobierno había sido notificado por el OIEA acerca de los resultados de sus mediciones de radioactividad.

Edano dijo que los niveles constatados en Iitate no tendrán un impacto inmediato en la salud humana pero podrían causar daños si las personas permanecen expuestas durante un largo periodo de tiempo.

Añadió que el Gobierno evaluará con todo cuidado el impacto a largo plazo y tomará las medidas apropiadas.

Fuente NHK

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Nuevo aumento de radiactividad en el mar frente a la central nuclear de Fukushima

A 330 metros al sur de la averiada central nuclear Fukushima Uno se ha encontrado en el agua de mar un nivel de radiactividad 4.385 veces por encima del permitido.

Según la Compañía de Electricidad de Tokio, en las pruebas tomadas en la tarde del miércoles se registraron 180 becquerelios por centímetro cúbico de yodo-131, muy por encima de las 3.355 veces detectadas el martes.

Las pruebas tomadas el miércoles revelaron también cesio-137, con una media vida de 30 años, en un nivel 527 veces superior al permitido.

La Agencia de Seguridad Nuclear e Industrial de Japón manifestó que en un radio de 20 kilómetros de la central no se está pescando y que, en caso de que el ser humano ingiriera frutos marinos contaminados, para ese momento la radiactividad estaría ya muy diluida.


Fuente NHK

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Comentario sobre los efectos de la radiactividad en el mar

Comentario del profesor Jota Kanda, de la Universidad de Ciencia y Tecnología Marinas de Tokio, acerca de los efectos de las sustancias radiactivas sobre el entorno marino.

El profesor comenta que la gente está alarmada por las noticias sobre iodo radiactivo miles de veces superior al límite establecido por la ley que ha sido encontrado cerca de la central de Fukushima. Nos dice que la mayoría del agua de la superficie de la Tierra está en los océanos y que la radiación se diluye rápidamente en los flujos marinos. Por ello cree que, aparte de las zonas muy cercanas a la central, no ha habido grandes cambios en el océano.

La población japonesa come mucho pescado y por ello desde el accidente de Chernobyl está muy sensibilizada acerca de las sustancias radiactivas en el mar y el pescado. Japón ha estado llevando a cabo una monitorización independiente desde hace tiempo. Debido a esto, nuestro experto cree que el país asiático tiene datos significativos a escala global. Las sustancias radiactivas presentes actualmente en los océanos proceden del accidente de Chernobyl y las pruebas atómicas de los años 50 y 60. Hay datos de sustancias contaminantes como el nivel de cesio radiactivo en los mares de todo el mundo. Los isótopos radiactivos poseen una alta sensibilidad y son fáciles de medir. Por ello se conoce bien su actividad.

Al examinar estos datos, se puede observar que esta vez no llegarían al mar tantas sustancias radiactivas como en el caso de Chernobyl, incluso si la situación actual se prolonga durante varios meses. Los peces del océano no resultaron contaminados después del accidente de Chernobyl por lo que tampoco hay razón para preocuparse esta vez. Sin embargo, concluye el profesor Kanda, se continúa vertiendo al mar agua contaminada procedente de la central, por lo que las algas que crecen cerca podrían verse afectadas.

Fuente NHK

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Energía nuclear: economía y sociedad

La energía nuclear es competitiva con respecto a los combustibles fósiles para la generación de electricidad, pese a los altos costos de capital y los gastos asociados al almacenamiento y puesta fuera de servicio. Si también se tienen en cuenta los costos sociales y ambientales de los combustibles fósiles, la energía nuclear luce a primera vista sobresaliente.

Este tipo de energía presenta un bajo costo de combustible en comparación con las plantas que queman carbón, petróleo y gas.

Sin embargo, el uranio debe ser procesado, enriquecido y convertido en combustible, y por lo menos la tercera parte de los costos se debe al enriquecimiento y fabricación. Se deben hacer asignaciones para el manejo del combustible quemado y el almacenamiento final de los residuos separados del mismo.

Los costos totales de combustible de una central nuclear en occidente son típicamente un tercio de los de las plantas quemadoras de carbón y la cuarta parte de los costos de las plantas de gas de ciclo combinado.

De esta catástrofe le queda el reto a la humanidad de plantearse una nueva vía innovadora y generadora de energía, que no sea tan contaminante como los combustibles fósiles, ni tan tóxicas como las derivadas de un accidente nuclear de gran magnitudEl costo de la generación eléctrica nuclear se ha mantenido relativamente estable durante los últimos 15 años.

Esto se debe a que, a pesar de los costos declinantes del combustible (incluyendo el enriquecimiento), los costos de operación y mantenimiento han sido desbalanceados por los mayores costos de inversión.

En general, los costos de construcción de las centrales nucleares son significativamente mayores que los de las plantas de carbón y gas por la necesidad del uso de materiales especiales, y la incorporación de sofisticados sistemas de seguridad y equipos de control de respaldo. Estos costos pueden llegar a significar la mitad de los desembolsos asociados a la generación nuclear.

Para establecer estimaciones de la competitividad de la producción eléctrica entre diferentes países, se incluyen todos los costos de planeamiento, construcción y operación; y para las centrales nucleares estos costos incluyen estimaciones totales para el manejo de combustible, puesta fuera de servicio y disposición final de los residuos.

Los costos de desmantelamiento y puesta fuera de servicio se estiman en 10% del costo del capital inicial de una central nuclear. Al descontarse, los mismos contribuyen solo en un pequeño porcentaje a los costos de inversión y menos aún a los costos de generación. En los EE.UU., representan 0,1 a 0,2 centavos por kWh, que no es más de 5% del costo de la electricidad producida.

El costo final del ciclo de combustible incluye el almacenamiento por disposición final de los residuos en repositorios, lo que contribuye con otro 5% de los costos totales por kWh (menos que si hubiese almacenamiento directo del combustible quemado en vez de reprocesamiento).

La elección de la planta es muy probable que dependa de la situación internacional de la balanza de pagos del país inversor y la fortaleza de su economía. La energía nuclear requiere de grandes capitales mientras que los costos del combustible son mucho más significativos para los sistemas basados en combustibles fósiles.

Por consiguiente, si un país desarrollado tiene que decidir entre importar grandes cantidades de combustibles o invertir una gran cantidad de capital en su país, los simples costos pueden ser menos importantes que consideraciones económicas más amplias.

El uranio tiene la ventaja de ser una fuente de energía altamente concentrada que es transportable y comercializable a bajo costo.

Las cantidades necesarias son mucho menores que para el carbón o el petróleo.

Un kilo de uranio natural rendirá 20.000 veces más energía que la misma cantidad de carbón.

La contribución del combustible al costo total de la electricidad producida es relativamente baja, por lo que una gran escalada en los precios del uranio tendrá un efecto relativamente pequeño.

Ejemplo: una duplicación del precio del óxido de uranio aumentaría el costo del combustible de un reactor de agua liviana en 30%, y los costos de la electricidad en 8%, mientras que la duplicación del precio del gas agregaría alrededor de dos tercios al precio de la electricidad.

Otro ahorro posible sería el reprocesar combustible usado empleando el uranio y plutonio recuperado en combustibles de óxidos mezclados (MOX); se puede extraer más energía.

Los costos para conseguir esto son elevados, pero son balanceados por el hecho de que el combustible MOX no necesita enriquecimiento.

Para los diferentes costos de combustibles (fósiles) o tiempo previo (plantas nucleares), se asume una tasa de descuento de 5%, 30 años de vida útil y 70% de factor de carga.

El factor clave para los combustibles fósiles es el alto o bajo precio del combustible, mientras que la energía nuclear tiene una baja proporción del costo del combustible en el precio de la electricidad, y el factor clave es el lapso corto o largo en el tiempo previo incurrido en los costos de inversión. Incrementar el factor de carga beneficiaría entonces más a la energía nuclear que al carbón, y ambos factores más que para el petróleo y el gas.

La energía nuclear plantea otra forma de generar energía mucho más limpia, trayendo a futuro beneficios para los problemas ambientales. Esta energía representa un recurso para reemplazar a otras energías que están en vías de agotamiento. Sin embargo, el desastre nuclear ocurrido en la central de Fukushima en Japón en días recientes, ha cambiado radicalmente, con mayor o menor razón y pasión, la opinión pública internacional sobre la conveniencia de las centrales nucleares como generadores de energía.

De esta catástrofe le queda el reto a la humanidad de plantearse una nueva vía innovadora y generadora de energía, que no sea tan contaminante como los combustibles fósiles, ni tan tóxicas como las derivadas de un accidente nuclear de gran magnitud. Las sociedades que consumen mucha electricidad tienen la responsabilidad de impulsar estas tecnologías limpias y responsables.

Fuente ElMundo.com.ve

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